EL PRECIO DE NO HACER NADA
Mira que soy neurótica, llevo un mes de locos. Primero la vuelta de las vacaciones, luego el stress de encontrar trabajo y ahora, una vez metida en faena, la obsesión de los asuntos pendientes. Toda la noche sin dormir, dándole vueltas al millón y medio de cosas que he dejado por hacer. ¿¿¿Pero es que no puede parar de darme tumbos la cabeza???
Y lo peor de todo viene cuando todo queda "atado y bien atado" (como diría cierto personaje de bigote y mala leche), porque claro,ahora no tengo nada que hacer.
Así que aquí me encuentro, mano sobre mano, buscando nuevas ocupaciones para volver a mi estado de neurosis inicial. Paradójico ¿no?
1 comentario
nene -